PLATGES I DUNES

Platges i Dunes

Cuando los sedimentos transportados por el río entran en contacto con el mar, van perdiendo fuerza y ​​el oleaje marino encarga de depositarlos y redistribuirlos a lo largo del litoral, formando la playa. En el Delta encontramos extensas playas arenosas, donde se ha originado el paisaje dunar más extenso de Cataluña, que sin duda se ha convertido en el ambiente que aporta más importancia internacional en el Parque por su excepcional estado de conservación. Las dunas dependen de su proximidad al mar y de la influencia de los vientos, que transportan los sedimentos de las playas tierra adentro formando pequeños promontorios de arena. Este efecto y este dinamismo hacen imposible el arraigo de cualquier tipo de vegetación y dan lugar a las dunas móviles.

Más lejos de esta influencia, las dunas son más estables y aparecen unas comunidades vegetales, llamadas psamófilas, que deben adaptarse a las duras condiciones de vida que imponen las particularidades físicas del sustrato: una cierta movilidad del suelo, una alta permeabilidad y un elevado índice de reflexión solar. Estas plantas, como la cizaña de playa, el barrón y la azucena de mar, crecen sobre las dunas más elevadas. En la rereduna se forma una espléndida comunidad vegetal, que en primavera y en verano presenta flores de una extraordinaria belleza, como la uña de gato y el limoniastre.

La fauna de las dunas es muy variada con la presencia de algunos coleópteros de gran tamaño, así como de algunos reptiles, como la lagartija cola-roja y la lagartija colilarga. Las playas y las dunas acogen grandes concentraciones de charranes, gaviotas y limícolas, que utilizan estos espacios para hacer sus nidos y para alimentarse tanto en el interior del mar como en la zona de quebrada de las ondas.

Fuente: Parque natural del delta del Ebro

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